• Alberto Gutiérrez Pozuelo

Entrevista a Carlos Mur, Director Gerente del Hospital de Fuenlabrada: "Si atendemos a criterio


Director Gerente del Hospital Universitario de Fuenlabrada

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza, especialista en Psiquiatría,  Vicepresidente de la SEMP (Sociedad Española de Medicina Psicosomática). Docente en las asignaturas de Psiquiatría, Bioética y Medicina Legal, y en Psiquiatría Forense. Académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Zaragoza desde 2014, International Distinguished Fellow de la American Psychiatric Association desde 2015. Presidente de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática desde 2016

Hoy nos acercamos desde Samaria Social a Carlos Mur de Viu, médico, psiquiatra, gerente del Hospital de Fuenlabrada, apasionado del cine y de la filosofía. Hablaremos de gestión pública, de psiquiatría e incluso de política. 

Carlos, bienvenido a "Un café en Samarkanda", un ciclo de entrevistas dónde venimos compartiendo experiencias con diferentes personalidades del mundo de la política, la cultura, la administración... Hoy, nos acercamos a ti. 

También hablaremos del Hospital de Fuenlabrada. Me interesa mucho el hospital y y su progresión, sus avances y su funcionamiento. Desde fuera se percibe que la innovación ha llegado desde hace tiempo al hospital: Vemos que hay innovadores programas, diferentes premios, InnovaUCI,  unidades pioneras en el ámbito de la accesibilidad cognitiva como TEAyudamos.  ¿cómo has visto el hospital estos años desde tu llegada?

Bueno, la verdad es que casi cinco años dan para mucho. Es un ciclo donde sigo intentando intentar aportar mis conocimientos, mi experiencia y mi pasión por la medicina  a una institución sanitaria tan importante como el Hospital de Fuenlabrada. Diría cuatro o cinco cuestiones que humildemente hemos intentado, y pienso que, logrado, y cuatro o cinco que quedan por hacer, lo cual también constituye un proyecto en sí mismo.

Por una parte, afrontamos un proceso de modernización de infraestructuras y de renovación tecnológica, que después de once o doce años, no cabe duda que necesitábamos materiales, porque la obsolescencia tecnológica está ahí. Lógicamente también había que renovar el parque de resonancia magnética, TAC, ecógrafos, mamógrafos….

También contamos con la reciente incorporación de un acelerador lineal de última generación. Para la radioterapia, nos permite constituir una pequeña vanguardia en ello.

Lo segundo es seguir potenciando las dos grandes fortalezas, desde el punto de vista existencial que tiene el hospital: por una parte, es un hospital oncológico donde se ha hecho muchísima investigación comenzando con el programa de investigación con el CNIE, y siguiendo también por estudios europeos de gran relevancia. 

Esto nos ha constituido como un centro de referencia para la zona sur de la Comunidad de Madrid, con 600.000 habitantes de referencia.

Otra cuestión es la innovación en el término digital. En un hospital que nace sin papeles: con historia clínica electrónica, la ciencia de datos y la ciberseguridad se han convertido en dos de los grandes puntales.

Hemos participado recientemente en un estudio pionero, llevado por investigadores de Oxford y de Harvard con algún otro hospital madrileño en materia de ciberseguridad. 

La siguiente cuestión, también muy importante, lógicamente, es adecuar las infraestructuras e instalaciones del centro a una demanda cada vez mas incesante: Instalar una sala de hemodinámica y de cardiología intervencionista, para no tener que desplazar al paciente y a sus familiares a otros hospitales, duplicar el espacio del servicio de urgencias de adultos, urgencia pediátrica y obstétrico-ginecológica, que realmente se quedaba muy pequeña para un hospital que nunca baja de las 122.000 urgencias anuales. Y, obviamente, actuar también sobre el bloque quirúrgico, pequeñas mejoras en la UCI donde también se ha incrementado un poco el plan de humanización con INNOVAHUCI. Aquí hemos metido pequeñas cosas que, sin embargo, significan mucho para los pacientes.


También el hospital de día oncológico, pediatría con el proyecto TEAyudamos donde realmente buscamos esa sensibilización, la aplicación de ese humanismo medico que es una tradición muy española y que ojalá persista siempre.

Otra cuestión es poco a poco empezar a modificar nuestro sistema de accesibilidad de atención al paciente, admisión y gestión de citaciones para darnos cuenta de que cada vez atendemos mas cronicidad y menos patología aguda. Sacar más procedimientos de quirófano y todo aquello que pueda ser solucionado desde la cirugía menor ambulatoria porque necesitamos muchos recursos reorientados en atención a la cronicidad.

La población que atendemos es cada vez mas longeva, cada vez más frágil, más pluripatológica y tenemos que cambiar determinados procesos y procedimientos. .

Y la última cuestión que yo creo que es lo que realmente nos permite calificarnos de innovadores es justamente incrementar la planta de la investigación de la docencia y de la calidad, hasta el punto de haber recibido el año pasado el premio Best In Class como mejor hospital de España, aparte de varios servicios como dermatología (que ya es un clásico) y oncología médica. 

Hay alguna de las iniciativas que has comentado que nacen de dentro, de los mismos profesionales. Si estuviéramos en una empresa privada hablaríamos de liderazgo, de gestión de equipos…. No sé si te has parado a pensar en esos procesos. Uno llega a un hospital público y desde fuera, a veces no se percibe que un grupo de enfermeras, o de médicos, vaya a hacer algo en su horario o fuera de éste pero sin cobrarlo, para mejorar la calidad de vida de la gente, pero aquí sucede...

Bueno yo creo que lo primero que hay que hacer es una buena observación analítica del medio del que tienes el privilegio de dirigir. En mi caso, desde el principio constaté que una de las grandes fortalezas de este hospital es el magnífico proceso de selección inicial: Se hizo a profesionales, no solo a médicos o enfermeros, también a otras categorías profesionales que ponen en marcha una aventura tan grande como un hospital de 400 camas, con 1800 profesionales y 152.000.000€ de gasto corriente anual.

Hay gente con una visión de la realidad (aparte de una formación teórica) fantástica que se proyectan hacia el futuro y que realmente están muy interesados en tener impacto en el entorno al que tratan. Casi todas las iniciativas en el mundo sanitario suelen venir de abajo a arriba, de aquel profesional que esta en contacto con la realidad.

El PowerPoint lo aguanta todo, pero desde luego es en el terreno donde alguien puede darte el mejor consejo. Y, al fin y al cabo, de lo que se trata es de ser un autentico explorador de buenas ideas y facilitar el entorno y las herramientas para que dichas ideas puedan llevarse a cabo.

A veces consiste en una escucha activa más que otra cosa.

Hablemos de tu formación específica en psiquiatría.

En ese área, ¿Cómo crees que ha mejorado el hospital o que has intentado hacer tú sobre ese área dentro de lo posible?

Dentro de la psiquiatría queda todavía mucho por mejorar porque hay una enorme demanda y pocos medios.

En el hospital una de las cuestiones que queda, aunque sin duda son muchas, es conseguir una ampliación de la unidad de ingresos de psiquiatría: 16 camas constituyen una ratio muy pequeña para una población como la que atendemos.


En Salud Mental en el ambulatorio de Arroyo también ocurre lo mismo, es algo que interacciona mucho con los factores sociales: Una población que la evolucionado, que ha envejecido, que se ha cronificado y cuyo plan de cuidados ha cambiado instantáneamente. Esto está muchas veces ya en el terreno de lo social más que de lo puramente sanitario, y curiosamente esto acaba impidiendo la continuidad existencial de dicho tipo de pacientes.

Es cierto que ahora hemos podido mejorar considerablemente y, vaya por delante que no es exclusivo de mi gestión ni mucho menos.  Esto es gracias al nuevo plan estratégico de salud mental de la Comunidad de Madrid bien diseñado y bien dirigido por la doctora Navío y  bien dotado económicamente a diferencia de lo que tuvimos el honor de dirigir hace años.

Pues probablemente no, porque sÍ que está cambiando de forma vertiginosa la situación y el perfil de paciente ha cambiado mucho.

Es verdad que se ha mejorado muchísimo en la investigación y que cada vez hay mas medios para aplicar en la clínica, aspectos concretos que eran y son problemáticos, como el trastorno de hiperactividad, el trastorno del espectro autista, la depresión infantil, la psicosis infantil, los trastornos generalizados del desarrollo... Pero han aparecido nuevas demandas y además una cuantía muy importante con una incidencia muy grande, por ejemplo, todo lo relativo a las adicciones comportamentales, adiciones sin sustancias...

El mundo digital que nos invade, en una generación de millenials que tienen un autentico problema de manejo de redes sociales, de Internet, del teléfono móvil, de la televisión…. Esto evidentemente supone una alteración importante del niño/niña/adolescentes y del propio entorno en el que viven. Este hecho a veces se está abordando solamente desde un modelo médico y probablemente sea mucho más multidisciplinar de lo que pensamos.

Es evidente que aquí entran otras variables que hay que tener en cuenta y son de tipo sociológico. Hay que plantearse qué modelo de éxito estamos vendiendo al adolescente de hoy, cuál es la imagen o cuál es la prioridad que estamos construyendo hacia ellos, si realmente el “Youtuber” triunfador o el “Instagramer” es el modelo al que se dirigen en lugar del que hemos tenido otros en el pasado, y por supuesto hacer un abordaje especifico de problemas que se están generalizando.  Luego hay otra cuestión que es cierta, conforme una determinada generación de padres, los cuales vamos ganando años y ganando niños de una mayor edad, muchas veces también estamos influyéndolos proyectando determinadas patologías más nuestras que de ellos mismos.

No sé si viste hace poco un artículo que hablaba de la ansiedad como gran enfermedad del Siglo XXI. ¿Compartes ese titular?


Probablemente sea cierto. Si atendemos a criterios epidemiológicos, la ansiedad y la depresión alcanzan cuotas de pandemia en muchos países y es cierto. ¿A qué se debe este tipo de situación? Pues hay varias causas. Evidentemente, primero hay que plantearse si realmente todo aquello que se esta diagnosticando y tipificando como ansiedad es un trastorno o una enfermedad en sí, o es otra cuestión que haya de fondo. Pero lo cierto es que es una reacción que cada vez esta mas frecuente en nuestra sociedad y que cada vez se buscan más remedios de cualquier ámbito, no solo en el médico o en el psicológico. Y la postura que habría que ver, desde el punto de vista conductual, si realmente la cuestión comportamental es la que cobra sentido, si realmente llevamos el patrón de vida adecuado para evitar la ansiedad y todas sus manifestaciones, en muchos casos también neurológicas, musculares, cardiovasculares, metabólicas….

Si llevamos un patrón de vida con una alimentación, un ejercicio y sobre todo si la velocidad a la que vivimos o las auto obligaciones que nos infligimos, y vuelvo muchas veces a la dictadura digital, merecen la pena o realmente estamos autogenerándonos una carga aerostática de ansiedad por encima de lo deseable.

La vuelta al pueblo, la vuelta a los entornos rurales...

Bueno, es algo que los que somos de pueblo estamos comprobando claramente: la auténtica llamada desesperada de muchas personas que necesitan huir cada cierto tiempo de la gran ciudad para experimentar otro tipo de vida. Y, de hecho, eso explica también el éxito de todo tipo de "medicaciones" del tipo yoga, mindfulness, terapias de relajación o diferentes formas de vida y, por supuesto, de un campo que habría que dejar aparte y que lógicamente es preocupante, que son las llamadas pseudoterapias. Esto es aquello a lo cual no se da respuesta desde el modelo médico clásico o desde la atención sanitaria y global, si quieres englobarlo. Pues evidentemente aquella persona que padece y sufre subjetivamente un dolor o una sintomatología ansiosa, va a ir a buscar solución a otros terrenos.

¿Cuál debería ser el circuito de una persona que sufre alguna patología del tipo depresión o ansiedad? Es decir, el circuito administrativo clínico.

Yo creo que lo lógico es comenzar por una consulta del médico de atención primaria, que es quien tiene la visión global de la persona enferma. Estos, en mi opinión, son auténticos héroes y heroínas con una formación y una vocación a prueba de bomba, pero que es verdad que apenas tienen tiempo en ocasiones de hacer un diagnóstico preliminar y derivar al especialista. Son ellos los que van a hacer un primer abordaje, una primera criba, y aquel tratamiento que no puedan abordar ellos mismos, lo derivarán al centro de salud mental donde realmente encontrarán la atención psicológica o psiquiátrica que precisen. Ahí es donde creo que sí que encontramos una pieza clave para la futura planificación de servicios sanitarios. Una atención primaria bien dotada, bien conformada y con los medios adecuados, haría justamente el papel que necesitamos para ese primer tratamiento de los trastornos de ansiedad. La ansiedad no es una enfermedad en sí misma, a veces es una alarma, un signo de que algo está sucediendo equivocadamente. Es una señal externa que nos indica que el organismo funciona mal por algún punto. Sólo una ansiedad psíquica, que también se puede dar lógicamente por determinados acontecimientos vitales, muchas veces simplemente deriva de la forma de la estrategia de afrontamiento o la falta de la misma que tiene un ser humano. Lo importante no son los acontecimientos vitales que nos ocurren, sino cómo nos tomamos dichos acontecimientos vitales.

Hablemos de filosofía, otra de tus grandes pasiones. ¿De dónde nace en ti esa proximidad a los grandes maestros de la filosofía?

Desde siempre he pensado que la conexión entre la medicina y la filosofía es y debe ser fundamental. Grandes maestros como Ramón y Cajal o Gregorio Marañón asi lo demuestran. En el ámbito de la psiquiatría todavía de forma más rotunda he entendido que debemos estudiar a los clásicos, reflexionar sobre las grandes cuestiones que siempre han preocupado: el ser humano, la muerte, la esencia, la existencia... Ahí encontraremos muchas de las claves de nuestro comportamiento cotidiano. 

En Samaria Social nos gusta acabar siempre con la misma pregunta, ¿dónde vas a estar dentro de un mes?

(Risas)

Lo cierto es que no me lo planteo, pero mi pasión por el servicio público y por la gestión sanitaria me hará estar muy cerca de donde puedan tomarse decisiones para mejorar la vida de los pacientes madrileños. 

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