• Alberto Gutiérrez Pozuelo

Entrevista con Sara Navarro: "Ahora nos hemos vuelto muy tradicionales. Y muy normales. Antes


Sara Navarro es una importante diseñadora española de calzado y complementos. Es nieta de artesano e hija de industrial. Ha crecido como profesional en una empresa pionera del sector del calzado y la piel en España mezclando innovación y creatividad. Sus modelos han recorrido los escaparates de vanguardia del mundo entero, desde Los Ángeles a Hong Kong.

Sara es además licenciada en psicología, ha cursado un máster en Dirección General de Empresas y otro máster internacional de moda en la Domus Academy

Más allá de la faceta de creadora y diseñadora, su vocación de empresaria la lleva a trabajar activamente en asociaciones empresariales de mujeres, en las que ha ocupado y ocupa importantes cargos (Presidenta de AMMDE, Asociación de mujeres directivas y empresarias desde octubre de 2009).

Ha sido Galardonada con el Premio FEDEPE (www.mujeresdirectivas.es) Mujer Empresaria del Año (2002), y con la Medalla de Oro al Mérito en Las Bellas Artes en noviembre de 2005.

Buenos días, Sara, eres nieta de artesano e hija de industrial. Yo que soy filólogo de formación hispánico me fascina el mundo de las palabras. Me parece apasionante, y hoy sacaré seguro algunas de tu trabajo y de tu trayectoria que me gustan personalmente, por ejemplo: artesano e industrial me llaman la atención ¿qué te dicen ambas palabras?

Uy! Muchos recuerdos…Es una vida entera. Mi abuelo era artesano, artista y artesano, en aquella época el artesano era todo. Era el que diseñaba el modelo del zapato, el que elegía las pieles, el que hacía el patrón, el que lo cortaba. Mi abuela que trabajó toda la vida con él, cosía los zapatos a su lado y luego era él el que los montaba: Los clavaba, ponía las suelas... Entonces se hacía todo a mano. No había mucha variedad como ahora. Todo era a mano, ponía el tacón, que eran de madera, como si fuera una escultura, lo ajustaba. Mi abuelo tenía lo que se llama la “mano”, mano artística. Si tú le ves… Incluso su manera de mover las manos, como cogía los zapatos…Se notaba tanto talento. Como si estás cuidando un tesoro, como una escultura. Con cariño, energía, porque al final esto es una energía que le ponía a los zapatos y son los recuerdos que tengo yo desde la cuna. Con dos o tres años ya me acuerdo.

Yo me ponía entre mi abuelo y mi abuela mientras hacían zapatos. Como entonces se hacía todo a mano, se dejaba un trozo en el forro cuando se cosía, como una vista, un sobrante. Pues esos fueron mis primeros juguetes las tiras del sobrante del forro de los zapatos. Esto fue cuando tenía 18 meses, muy pequeñita.

Luego llegó la industria a la artesanía, ¿no?

Luego llegó un período donde se pasó de lo semi-industrializado, donde aún prevalecía todavía mucho la artesanía, porque aun las máquinas no superaban la calidad de la mano de obra, a lo industrial. Y entonces llegó mi padre.

La época de mi abuelo era a finales de los años 40, en la posguerra. De los 6 a los 14 años solo trabajó por la comida diaria. Entonces se trabajaba a veces de esa manera hasta que aprendías el oficio.

Es una pena pensar que sigue habiendo sitios donde se sigue trabajando solo por la comida.

Pues los hay. Esa es la realidad. Pero en aquella época hay que tener en cuenta que España estaba saliendo de una guerra civil. Había mucha necesidad de todo, la gente pasaba hambre. Y mi padre dice que pasó mucha hambre de pequeño. Mucha hambre. Porque mi abuelo en aquella época hacía los zapatos y cuando tenía dos o tres hechos, salía a venderlos. Porque también era el vendedor. Y era el que se inventaba el marketing para venderlos. Entonces iba de puerta en puerta. A veces los vendía o a veces los cambiaba por comida. A veces tardaba un día, a veces tardaba dos… Realmente fue una época muy difícil. Mi padre cuenta que con eso se le agudizó el ingenio, cosa que no es del todo imposible. Y entonces él empezó a transformar ese pequeño taller familiar, muy artesano, en una pequeña fábrica semi industrializada para poder hacer producciones un poco más grandes, vender más y empezar a conseguir clientes.

¿Dónde ves a tu padre en una empresa del siglo XXI?

Él era un genio del marketing. Él sería el inventor de ideas para vender, porque fue un genio en eso. O sea él fue tan pionero en tantas cosas que en aquella época parecían imposibles.... Mi padre montó la primera fábrica con 16 años. Se fue a Italia a comprar una máquina que entonces no existía aquí en España porque se enteró que había una máquina en Italia que podái mejorar la producción.Y se vino con la máquina en un camión a España. Imagínate lo que podría ser un viaje en un camión, en aquella época, desde Italia.

Cuando ya se sabía con antelación (porqué se mandaban cartas y telegramas) que la máquina venían camino, la expectación en el pueblo de Elda era espectacular. La gente salía a las esquinas, a las puertas de la calle, por donde pasaba la carretera que venía de Barcelona para ver pasar los coches... los cuatro coches que pasaban al día, esperando la llegada del camión de mi padre.

Y ahí estuvieron días esperando que llegara mi padre con la cabina y el camión. Fue muy pionero en muchísimas cosas:fue La primera empresa que hizo una campaña de publicidad en televisión. Fíjate, en los años 60. Como entonces había solo un canal, La 1, 30 millones de españoles o 40 que éramos entonces, veían todos el mismo canal. Entonces fue un boom enorme de ventas. De 20 empleados, pasamos a 80 o 90 y luego así hasta 130.

La nuestra fue la primera empresa que hizo una revista para todas sus clientas y suscriptores, donde se repartían premios, donde había sorteos, donde se hablaba de temas culturales.

Cuando tú te comprabas unos zapatos rellenabas una ficha, la mandabas y te mandaban la revista gratuita, entonces podías escribir, preguntar cosas... Y había una señora, profesora de literatura de un instituto de Elda, que por las tardes trabajaba allí y era la directora del círculo, y era la que contestaba todas las cartas, las dudas de la gente. De nuestra revista se editaban el doble de ejemplares que de Telva.. Editábamos 80000 ejemplares, entonces Telva no llegaba a 50000. Era una barbaridad.

Me sorprende que no tuvieran miedo a la inversión.

No, mi padre lo tenía clarísimo. Él fue un defensor absoluto de la publicidad. El la uso siempre. Siempre invirtió muchísimo.

Me parece una idea estupenda, maravillosa. Ahora que creemos que de vez en cuando inventamos algo, me cuentas esto…

Él se inventó muchísimas más cosas. En aquella época, cuando él empezó se inventó una marca (el concepto de marca), porque al principio no existían las marcas de calzado. Sí que se timbraban los zapatos con el nombre de la tienda porque lo que sí que había en España eran muchas tiendas. Había como redes de tiendas. Eran como familias: estaba por ejemplo los casinos en Valladolid que tenían 30 tiendas. Los Fali en Cádiz que tenían ocho tiendas, Los Marlo del Norte donde tenían no sé cuántos. Los Garachico que tenían otras treinta tiendas…en España había mucha zapatería. Y España consumía zapatos de mucha calidad. España a pesar de la pobreza, la gente se compraba sus zapatos buenos, de nivel y había muchas marcas.

Con esos antecedentes ¿qué guinda le pusiste tú? Era difícil ponerla con esos antecedentes: un artesano, un experto en marketing y comunicación…

Era otro tipo de comunicación. Yo llevé la comunicación más sofisticada. Porque yo aterricé en la empresa en un momento en el que era un edificio perfectamente construido, al que faltaba hacer un arreglo de diseño por así decirlo. Yo llegué en el 80, en la época de la movida, en pleno bullicio y evolución de la moda. Entonces tuve también el privilegio de vivir unos años espectaculares en España, donde había una explosión de creatividad, de alegría, de libertad, de diversión. Una época lúdica de prosperidad. Luego vino una crisis pero ahí se vivió el primer gobierno de expansión internacional. Con el primer gobierno de Felipe González, se hizo muchísimo para la expansión de la moda española y de la creatividad. Y eso ayudó enormemente a que nos conocieran también fuera.

Yo llegué en un momento en el que el edificio estaba perfectamente construido y había que poner muebles y cortinas y decoración. Me tocó la parte del diseño y la internacionalización. Y tuve la gran suerte, por mi padre que lo vió muy claro, de crear marca nueva. Con Curapies el producto estaba muy limitado. Yo entré a trabajar para renovar un poco todos los diseños de Curapies, pero mi padre desde el principio dijo que no, q que yo iba a hacer mi propia marca. Porque tenía ideas, era creativa… Yo era una niña que desde que tenía nueve o diez años había destacado en diferentes premios de pintura en el colegio. Y él dijo: “aquí tengo la diseñadora”.


Y llegó el vértigo, ¿no?

Bueno yo lo he pasado muy mal. No fue un camino de rosas porque cuando te encuentras con una responsabilidad tan grande siendo tan joven.., y sin tener esa formación...

Claro, tú eres psicóloga, y esto ya llega después de estudiar psicología…

Claro. Ese momento llega cuando yo acabo de terminar la carrera, a marchas forzadas, como aquel que dice, porque ya mi padre ya estaba apurando, ya tenía mucha prisa, ya quería.. Porque siempre ha sido un creador y tenía esa euforia de los 40 años. Me marché a Italia a estudiar diseño técnico porque en el calzado es muy importante conocer la parte técnica.

¿Nunca ha sentido la llamada de otra prenda que no sea el zapato?

Sí, he hecho muchas prendas de cuero y de piel. Cuando teníamos hacía vestidos de novia, vestidos de noche…

Y los hacía en un taller de alta costura de Florencia. Todo eso en la década de los ochenta y los noventa y esto lo vendíamos solo en las tiendas nuestras.

Y toda la parte de calzado y bolsos es lo que comercializamos. Por eso era más conocido el calzado y los bolsos. Pero yo empecé haciendo de todo, de todo.

Ahora cuando oyes hablar tanto de emprendimiento ¿ te suena antiguo?

No, me suena tremendamente actual. Yo apoyaría enormemente que fuera una asignatura en el colegio, siendo obligatoria


Eres presidenta de la Asociación de Mujeres Directivas Empresarias de Madrid , de AMMDE. Nos interesa mucho. ¿Por qué estás ahí? No ha sido fácil el camino en todos estos y sigue difícil pero no sé si la comparativa con la actualidad es buena, ¿sigue siendo igual de difícil?

Las dificultades son siempre las mismas. Depende mucho más de la personalidad y del carácter de cada cual. Por ejemplo, no quiere decir que ahora sea más fácil de lo que pudo ser hacer hace 30 o 40 años. Ahora por ejemplo es más fácil tener la formación porque hay muchísimas chicas que han estudiado económicas, que han estudiado empresariales, hay más mujeres en carreras técnicas.

A lo mejor es más fácil porque hay más información sobre todo lo que puedes hacer. Tienen mucha más información en las redes sociales, en internet, para saber muchas más cosas. Y antes era solo preguntando o a base de batacazos…o si alguien te quería ayudar…

Pero también es cierto que es una época en la que vender es más difícil. Antes se vendía todo. Era súper agradecida la venta, era como que el talento era muy agradecido porque se veía menos de todo y había una ansia de comprar cosas nuevas y de consumir y se vendía.

Yo recuerdo tener reposiciones de zapatos míos en las reposiciones del Corte Inglés, a lo mejor de seis mil pares de zapatos. Ahora mismo sería una gran producción.

El Corte inglés…

El Corte Inglés ha sido “la Catedral” y lo más importante que ha tenido España en cuanto al apoyo para la venta de todos los productos. El Corte Inglés ha sido muy importante como elemento de visibilidad y exposición de los productos. Ha permitido que muchas marcas pudieran venderse en muchísimas provincias de España. Pero lo que para mí ha tenido El Corte Inglés especialmente por encima de todo y es por lo que hay que quitarse el sombrero con El Corte Inglés como institución y decir “Chapó” es la calidad humana de los equipos de trabajo y de compradores. El Corte Inglés ha apoyado muchísimo a las marcas y a las empresas. Ha ayudado enormemente a que pudiéramos vender mejor. Ha trabajado, ha hecho equipos con los empresarios y con las marcas. Ese nivel de calidad humana y de interacción fue importantísimo para el desarrollo de España en esa época.

Estudias Psicología, vienes de trabajar o de ver todo el trabajo de artesanía e industria de tu familia y sin embargo estudias Psicología…

En realidad a mí lo que siempre me ha interesado mucho es la literatura y el arte. Mi gran pasión siempre ha sido la literatura y el arte. Siempre diré por qué no haría historia del arte…

Me interesaba mucho el pensamiento humano porque también hay que entender que yo formo parte de una generación que viene de la Revolución de los años 60. Y en ese momento había mucha inquietud por el pensamiento y por la filosofía. A mí siempre me interesó mucho el individuo, la persona y la motivación en sus inquietudes y quizá por eso me incliné hacia la psicología.

Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2005. Ese es uno de los premios que ha recibido, también a la mujer directiva en el año 2002. Pero el primero supongo que es algo muy especial para tí y después de toda esa trayectoria... No sé qué significa para ti…

He recibido muchos premios. Incluso pienso que a veces no me merezco tanto, porque lo he hecho lo he hecho porque lo he sentido, porque he pensado, porque he creído. Son muy de agradecer, porque te dan mucha motivación. Siempre tenemos inseguridades en muchas cosas y esto es un espaldarazo de autoestima. Y lo que se hace en mi caso para mí el premio es una motivación para hacer mejor las cosas. Era más como una responsabilidad extra. “Ahora que me han reconocido esto, tengo que esforzarme más”

Siempre has tenido una preocupación por el medio ambiente en tus sistemas de fabricación, ¿a qué se debe?

Ten en cuenta que yo vengo de una cultura empresarial de cuidado del pie y de comodidad. En mi cultura empresarial, la de mi familia, el cuidado del pie ha sido siempre importantísimo y fundamental. En una alpargata eso solamente te lo da que sea cien por cien ecológico. Que esté hecha con materiales naturales, que la cuña sea de corcho, que no sea plástico, que sea natural. Mis alpargatas, que ya son algo más sofisticado que alpargatas, te las pones, las estrenas y no te enteras, porque tiene unos componentes y unos materiales donde más del 80 por ciento es cien por cien natural. Y todo lo que está en contacto directo con la piel 100 por cien. Hasta incluso las colas son almidones naturales. Incluso lo único que lleva la alpargata que es metálico es una hebilla con el logotipo de la firma, Conseguí un proceso para que fuera biodegradable el metal, hecho con un tratamiento integral y ecológico.

Antes de que empezáramos a hablar, hablábamos de la jornada de mujeres y liderazgo. Sobre esos dos términos, me interesa cómo has vivido el liderazgo tuyo dentro de la empresa.

Lo he podido sentir por ejemplo cuando empecé a trabajar en la época de los ochenta, porque hasta ese momento casi ninguna empresa de calzado trabajaba codo con codo y mano a mano con diseñadores de moda. Yo empecé en esa época. Y he sentido que he sido líder de una generación en la que el calzado iba por un lado y la moda por otro y no se encontraban nunca, porque eran como dos mundos muy diferentes. Entonces en ese momento tuve la suerte de poder entender, por mi formación y por mi mentalidad tan cercana al mundo del arte al diseño desde que era tan niña, entender muy bien las necesidades de los diseñadores. Pero por otro lado tenía una empresa a disposición de poder hacer cualquier “barbaridad o locura” porque sí que te digo que en esa época eran auténticas locuras lo que se hacía. Era todo muy divertido y muy exagerado.

¿Ahora no lo es tanto?

Que va. Ahora nos hemos vuelto muy tradicionales. Y muy normales. Antes éramos de todo menos normales" Y al mismo tiempo, yo conocía muy bien la parte técnica del proceso de fabricación. De manera que cuando automáticamente los patronistas de la empresa de mi padre me decían, siempre: “Este diseño no se puede realizar”. Yo decía “Sí. Se realiza así” porque aprendí en Italia que en los zapatos no hay nada imposible. Basta encontrar un sistema de poderlo hacer. Esa es la clave. Entonces ahí al final llega un momento que todos los zapatos de todos los diseñadores de España los realizábamos nosotros, porque es que éramos los únicos que realmente los podíamos hacer: Por mi capacidad de entender lo que quería. Por la diversidad de hormas, de materiales.... Para hacer realidad un sueño teníamos una fábrica con 130 trabajadores que sacaba su diseño a las ocho de la mañana. Y al día siguiente a las siete de la tarde ya estaba probando. Eso te lo da la capacidad y la especialización de la mano de obra. Tener buenos artesanos, buenos trabajadores, buenos técnicos.

En este rato, has hablado dos o tres veces Italia. ¿Para qué crees que seguimos necesitando ir a Italia, Francia o Reino Unido, por ejemplo?

Bueno cuando yo empecé a estudiar en España no había escuelas de diseño. Lo más parecido era estudiar Bellas Artes, o estudiar Arte y Decoración, o estudiar una cosa que se llamaba corte y confección. Para ser diseñadora no había escuelas de moda. Cuando yo empecé a trabajar, solamente había escuelas fuera de España. Ese es el motivo por el que yo me marché a Italia, aunque también había una escuela muy importante en Londres, donde estudió Galiano y otra en Nueva York. Me decanté por Italia.

Muchas gracias, Sara por compartir con Samaria Social tu tiempo, tu talento y tu generosidad.

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