• Samaria social

Innovacion social y Tercer Sector


Debo reconocer que aún hoy, en el año 2018, me cuesta hacerme entender. Me cuesta que los demás entiendan a lo que me dedico. Y os aseguro que pongo todo mi empeño. Hablo de innovación social, de innovación aplicada a organizaciones y entidades del tercer sector.

Hablamos de economía social, de tercer sector para situar aquellas actividades que se encuentran entre la economía pública y la economía capitalista. Esa cierta indefinición, ese terreno difuso hace que las organizaciones, asociaciones o Fundaciones que a él pertenecen, tengan dudas a la hora de gestionar su marca, de vender su producto y sobre todo de elaborar una estrategia de marketing adecuada.

¿No necesita una Fundación tener una marca personal definida y desarrollada? ¿Debe una asociación sin ánimo de lucro tener un plan de marketing? La eficacia y la eficiencia son elementos indispensables en cualquier organización así como la motivación y el entusiasmo de las personas que la conforman. El mundo de la empresa, de lo privado, ha llegado al tercer sector para quedarse. Y no puede ser de otra manera.

Después de más de diez años en este sector sigo encontrándome organizaciones sin la tecnología adecuada, sin organigramas definidos y sin un plan estratégico que sea coherente con la misión y valores de la propia organización. En ocasiones, parecen ajenos a esa realidad invisible: desarrollo y consolidación. Alguien dirá que ante la falta de recursos económicos debe primar la atención directa frente al gasto organizativo o de gestión, pero lo importante es que las organizaciones crezcan de un modo sostenible y eficaz.

Debemos fomentar la cultura de la innovación potenciando VALORES como la creatividad, la asunción de riesgos, la curiosidad, el espíritu emprendedor, la aceptación del fracaso, etc. Nuestro reto es capacitar a las entidades y empresas sociales en nuevos conocimientos y habilidades.

Las organizaciones e instituciones que trabajamos en el ámbito de lo social estamos inmersas en profundos cambios en nuestros sistemas de gestión, debido a las rápidas transformaciones del contexto social, a la evolución de los sistemas públicos en este ámbito y a las exigencias crecientes de mayor transparencia, confianza y calidad. El éxito de la respuesta a estos cambios va a depender en buena medida de la aplicación de herramientas y conocimientos adaptados a la realidad de la intervención social.

La innovación debe orientarse a la resolución de problemas y al crecimiento de las entidades (fundaciones y asociaciones) , con el fin de mejorar la atención a las personas. La innovación social intenta siempre resolver una carencia, una necesidad y mirar siempre hacia el futuro, también intenta que las entidades mejoren en visibilidad, de ahí que la utilización de redes sociales sea ya una obligación más que una opción. Lo mismo sucede con la búsqueda de financiación en todos los ámbitos, en el público y en el privado, en las aportaciones individuales, en las donaciones... Y todo ese camino nos conduce inevitablemente al apasionante mundo del marketing y la innovación social. Ahí es donde nos encontramos.


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